El auge de la respiración: exageración, ciencia y por qué estás pagando por el aire

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La industria del bienestar ahora está vendiendo algo que la mayoría de la gente hace automáticamente: respirar. Desde cursos en línea hasta sesiones presenciales, la respiración se promociona como un camino para desbloquear el “máximo potencial humano”, pero la realidad tiene más matices. Si bien algunas técnicas ofrecen beneficios genuinos, el mercado está plagado de afirmaciones exageradas y precios inflados.

El auge de la mercantilización del aire

La tendencia refleja un escenario satírico de The Lorax del Dr. Seuss, donde una corporación se beneficia vendiendo aire embotellado a una ciudad despojada de sus árboles. Hoy en día, están en juego dinámicas similares: las personas están pagando precios elevados por las habilidades que ya poseen, impulsadas por promesas de curación profunda y crecimiento transformador. Pero, ¿cuánto de esto es real y cuánto es pura palabrería?

¿Qué es la respiración?

La respiración no es una práctica única, sino una colección de técnicas diseñadas para manipular el sistema nervioso autónomo, lo que afecta la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el estado de ánimo. Algunos métodos, como la respiración diafragmática, han demostrado beneficios al reducir las hormonas del estrés como el cortisol. Otros, como la respiración de resistencia, desarrollan la capacidad pulmonar mediante el fortalecimiento de los músculos.

La ciencia es clara: alterar la respiración puede cambiar los estados fisiológicos. Pero las afirmaciones a menudo superan a la evidencia. Un metaanálisis reciente encontró que la respiración puede mejorar el estrés y la salud mental, pero advirtió que no se deben exagerar sus efectos.

Los riesgos y beneficios

El instinto del cuerpo de respirar no se trata de la ingesta de oxígeno; se trata de expulsar dióxido de carbono. Técnicas como el método de Wim Hof ​​aprovechan esto hiperventilando para inducir hipoxia, lo que permite a los practicantes contener la respiración durante períodos prolongados. Las investigaciones sugieren beneficios potenciales, incluida la reducción de la inflamación y una mayor tolerancia al dolor, pero estos métodos conllevan riesgos, especialmente para aquellos con afecciones respiratorias.

Los expertos enfatizan la necesidad de supervisión. Estas prácticas deben ser guiadas por profesionales médicos, no vendidas como trucos de superación personal sin supervisión.

Estados alterados y motivos comerciales

Ciertas técnicas de respiración inducen estados alterados de conciencia, que pueden ser genuinamente transformadores… o desestabilizadores. El Dr. Vince Polito señala que la falta de control en muchos entornos genera preocupación. La naturaleza no regulada del mercado también invita a prácticas predatorias.

“Se pueden terminar con promociones que pretenden más de lo que se ha demostrado rigurosamente”, dice Polito.

El resultado final

Respirar es gratis. Si bien técnicas específicas pueden aprovechar mecanismos fisiológicos para obtener beneficios potenciales, la idea de que sea necesario pagar cientos de dólares para acceder a ellas es cuestionable. Como aconseja la compañía ficticia de aire embotellado en The Lorax : respire responsablemente… y sea escéptico con aquellos que le venden el aire que ya tiene.

En última instancia, el auge de la respiración pone de relieve un patrón familiar: la mercantilización de las funciones humanas básicas. La pregunta no es si la respiración tiene beneficios potenciales, sino si esos beneficios justifican las exageraciones y el precio.