El aprendizaje permanente reduce el riesgo de Alzheimer en casi un 40%, según un estudio

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Un nuevo estudio del Centro Médico de la Universidad Rush sugiere que el compromiso mental constante a lo largo de la vida, particularmente con el lenguaje y los materiales escritos, puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. La investigación, que siguió a casi 2000 participantes durante un promedio de ocho años, encontró que aquellos con los niveles más altos de “enriquecimiento cognitivo” tenían hasta un 38% menos de riesgo de Alzheimer y un 36% menos de riesgo de deterioro cognitivo leve en comparación con aquellos con los más bajos.

El poder de una mente estimulada

El estudio destaca la importancia de una actividad intelectual sostenida, no sólo en la vejez, sino desde la infancia en adelante. Los investigadores evaluaron los hábitos de los participantes a los 12, 40 años y su edad actual, centrándose en actividades como lectura, escritura, visitas a la biblioteca, aprendizaje de idiomas y uso del diccionario. Los datos mostraron que altos niveles de enriquecimiento a lo largo de la vida podrían retrasar la enfermedad de Alzheimer cinco años y el deterioro cognitivo leve siete años en promedio.

Esto es importante porque el Alzheimer es una crisis de salud global en aumento y se necesitan con urgencia medidas preventivas efectivas. El estudio sugiere que el deterioro cognitivo no es inevitable, pero puede verse influenciado por las elecciones de estilo de vida. El análisis del tejido cerebral de participantes fallecidos también mostró que el enriquecimiento cognitivo temprano puede ofrecer cierta protección contra la acumulación de proteínas asociada con el Alzheimer.

Más allá del estatus socioeconómico

Los investigadores controlaron el estatus socioeconómico (SES) para garantizar que los beneficios no estuvieran simplemente vinculados al privilegio o al acceso a los recursos. Los hallazgos indican que el enriquecimiento cognitivo proporciona un beneficio independiente, lo que significa que el compromiso intelectual constante puede tener un efecto positivo independientemente de los antecedentes. Aunque el NSE mostró efectos modestos, el estudio subraya que usar activamente el cerebro es más importante que simplemente tener la oportunidad.

Limitaciones y próximos pasos

Si bien el estudio demuestra una fuerte correlación, no prueba una causalidad directa. Es posible que otros factores, como el sueño, el ejercicio o la genética, influyan. Además, el estudio se basó en los hábitos autoinformados de los participantes, que pueden estar sujetos a sesgos de recuerdo.

Sin embargo, los hallazgos se alinean con investigaciones anteriores que muestran que mantener el cerebro activo, ya sea mediante la lectura, los rompecabezas o el aprendizaje, puede ayudar a mantener la salud cognitiva. Como señala la neuropsicóloga Andrea Zammit, el estudio es “alentador, ya que sugiere que participar constantemente en una variedad de actividades mentalmente estimulantes a lo largo de la vida puede marcar una diferencia en la cognición”.

Invertir en el acceso público a entornos enriquecedores, como bibliotecas y programas de educación temprana, podría ser una forma poderosa de reducir la incidencia de la demencia. La evidencia sugiere que el amor por el aprendizaje durante toda la vida no sólo es una satisfacción personal, sino que también puede ser una salvaguardia crucial contra el deterioro cognitivo.