Las temperaturas medias mundiales disminuyeron ligeramente en 2025 debido a la influencia del patrón climático de La Niña, según datos del servicio climático europeo Copernicus y la Oficina Meteorológica del Reino Unido. Sin embargo, este efecto de enfriamiento es temporal y los científicos advierten que la tendencia subyacente al calentamiento sigue firmemente encaminada a batir nuevos récords de calor en los próximos años.
La pausa antes del aumento
La caída temporal de las temperaturas globales se puede atribuir en gran medida a La Niña, un fenómeno natural en el Océano Pacífico que suprime el calor global. A pesar de esto, 2025 todavía se encuentra entre los años más cálidos jamás registrados, superando las temperaturas incluso de hace una década por un margen significativo. La temperatura media del planeta supera actualmente los 1,4°C por encima de los niveles preindustriales, un punto de referencia definido como las temperaturas anteriores a la quema generalizada de combustibles fósiles a finales del siglo XIX.
No se puede subestimar la importancia de esta tendencia. El mundo se está acercando rápidamente al límite acordado internacionalmente de calentamiento de 1,5°C, establecido en el Acuerdo de París de 2015 para evitar las consecuencias más graves del cambio climático. Las proyecciones actuales sugieren que este umbral se superará hacia finales de la década.
Por qué el enfriamiento no es un alivio
La variabilidad climática natural, como la oscilación entre las fases de El Niño (calentamiento) y La Niña (enfriamiento), provoca fluctuaciones a corto plazo. El Niño aumentó las temperaturas en 2024 y 2023, mientras que La Niña proporcionó un ligero respiro en 2025. Sin embargo, la persistencia de altas temperaturas incluso durante un año de La Niña es motivo de preocupación. Como señaló el Dr. Zeke Hausfather, científico climático de Berkeley Earth, “es un poco preocupante”.
La oleada inexplicable
En los últimos tres años se han batido récords de temperatura global por márgenes sustanciales. Los científicos han observado caídas récord mensuales desde 2023, y la rápida aceleración del calentamiento ha estimulado la especulación sobre factores contribuyentes más allá de las emisiones de gases de efecto invernadero y El Niño.
Algunas teorías proponen que los cambios en los patrones de las nubes o una reducción de los aerosoles que reflejan la luz solar pueden estar exacerbando la tendencia al calentamiento. El profesor Rowan Sutton, director del Met Office Hadley Centre, reconoció que “podría haber algunos misterios que no hayamos resuelto por completo”. La velocidad del calentamiento se encuentra ahora en el extremo superior de las proyecciones a largo plazo, pero todas las implicaciones siguen siendo inciertas.
Perspectivas futuras: mitigación y adaptación
A pesar de las incertidumbres, los científicos tienen claro que la trayectoria futura del cambio climático no es fija. El profesor Sutton enfatizó que “podemos influir fuertemente en lo que sucede” reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptándonos a los cambios inevitables que ya están en marcha. Si bien se espera que se superen más récords en el futuro, las medidas agresivas de mitigación y creación de resiliencia aún pueden determinar la gravedad de las consecuencias.
El enfriamiento temporal en 2025 no es una señal de reversión; más bien, subraya la urgencia de abordar la tendencia subyacente al calentamiento. A menos que se tomen medidas drásticas, el planeta seguirá acercándose (y eventualmente superando) umbrales climáticos críticos.
