El conflicto en Irán está a punto de llevar el hambre mundial a niveles récord

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El actual conflicto que involucra a Irán amenaza con escalar la inseguridad alimentaria mundial a niveles sin precedentes, lo que podría empujar a otros 45 millones de personas al hambre aguda en los próximos tres meses. Un análisis reciente del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas proyecta que, si la situación persiste y los precios del petróleo siguen elevados, la asombrosa cifra de 363 millones de personas en todo el mundo se enfrentarán a la inseguridad alimentaria, superando el récord anterior establecido durante el inicio de la guerra de Ucrania en 2022, cuando 349 millones se vieron afectados.

Comercio perturbado y precios en aumento

La raíz de la crisis radica en la grave perturbación del comercio mundial, particularmente a través del Estrecho de Ormuz. Desde el 2 de marzo, el transporte marítimo se ha detenido efectivamente en esta vía fluvial crítica, bloqueando el flujo de productos básicos como petróleo, gas natural licuado y, fundamentalmente, fertilizantes. Este bloqueo es especialmente devastador porque coincide con la temporada de siembra en el África subsahariana, una región que depende en gran medida de las importaciones de fertilizantes: aproximadamente el 25% del suministro mundial pasa por el Estrecho.

El aumento de los precios del petróleo, que ya superan los 100 dólares por barril, está exacerbando el problema. Las regiones que dependen de las importaciones de alimentos y combustibles, incluidas gran parte de Asia y África subsahariana, serán las más afectadas por este aumento de costos. Los cálculos del PMA demuestran que los altos precios sostenidos del petróleo harán que una dieta de 2.100 calorías sea inasequible para millones de personas más en todo el mundo.

Impactos regionales y poblaciones vulnerables

El análisis destaca vulnerabilidades regionales específicas:

  • Asia: Se prevé un aumento del 24 % en la inseguridad alimentaria, lo que afectará a 9,1 millones de personas adicionales.
  • África oriental y meridional: Aproximadamente 17,7 millones se verán afectados recientemente.
  • América Latina y el Caribe: Se estima que 2,2 millones experimentarán una mayor inseguridad alimentaria.
  • Medio Oriente y Norte de África: 5,2 millones de personas más pasarán hambre.
  • África Central: 10,4 millones de personas más tendrán dificultades para acceder a alimentos suficientes.

“Si este conflicto continúa, provocará conmociones en todo el mundo. Las familias que ya no pueden permitirse su próxima comida serán las más afectadas”, advierte Carl Skau, director ejecutivo adjunto del PMA.

El alcance de la crisis

La evaluación del PMA se basa en modelar cómo las crisis sostenidas de los precios del petróleo afectarían los precios mundiales de los alimentos, teniendo en cuenta la dependencia de cada país de las importaciones y el número de personas que no pueden permitirse una dieta adecuada. La situación es terrible, ya que elevaría los niveles de hambre a nivel mundial a un máximo histórico, una “perspectiva terrible, terrible”, según Skau.

La combinación de cadenas de suministro interrumpidas, aumento de los costos de la energía y el calendario de las temporadas agrícolas crea una tormenta perfecta para una hambruna e inestabilidad generalizadas. Sin una intervención humanitaria rápida y significativa, las consecuencias serán catastróficas para las poblaciones vulnerables que ya luchan contra la inseguridad alimentaria.