Un nuevo estudio dirigido por la NASA indica que la abundancia de moléculas orgánicas complejas detectadas en antiguas lutitas marcianas es difícil de explicar sin considerar los procesos biológicos. Los hallazgos no prueban que alguna vez existió vida en Marte, pero plantean preguntas importantes sobre la habitabilidad pasada del planeta y los orígenes de estas moléculas.
El descubrimiento y los hallazgos iniciales
En 2025, el rover Curiosity identificó alcanos de cadena larga, un tipo de molécula orgánica, incrustados en la lutita de Cumberland. Si bien no es una concentración alta, de solo 30 a 50 partes por mil millones, los investigadores del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, dirigidos por Alexander Pavlov, ahora sostienen que la concentración original probablemente era mucho mayor antes de que millones de años de radiación degradaran el material.
Modelando la degradación
El equipo modeló los efectos de la radiación ionizante en las moléculas orgánicas durante los últimos 80 millones de años (el tiempo de exposición aproximado de la lutita). Su análisis sugiere que la concentración original de alcanos y/o ácidos grasos podría haber estado entre 120 y 7.700 partes por millón (ppm), una abundancia mucho mayor. Este es el núcleo del estudio: la cantidad original es lo que es difícil de explicar.
Descartar fuentes no biológicas
Luego, los investigadores evaluaron los posibles orígenes no biológicos de estas moléculas, incluidos meteoritos, polvo interplanetario, lluvia atmosférica, procesos hidrotermales y serpentinización. Sin embargo, incluso cuando se combinan, estas fuentes abióticas no pudieron explicar las concentraciones originales estimadas. El equipo concluye que la abundancia inferida de alcanos de cadena larga es “inconsistente con algunas fuentes abióticas conocidas de moléculas orgánicas en el antiguo Marte”.
La implicación biológica
En la Tierra, los ácidos grasos de cadena larga son producidos principalmente por organismos vivos. Si bien es posible una formación no biológica, las altas concentraciones inferidas en la lutita marciana sugieren que la vida puede haber desempeñado un papel. El estudio no pretende una detección definitiva de vida, pero sí enfatiza que sería necesario descubrir vías abióticas alternativas y desconocidas para explicar los hallazgos.
“Nuestro enfoque nos ha llevado a estimar que la lutita de Cumberland contenía de forma conservadora entre 120 y 7700 ppm de alcanos de cadena larga y/o ácidos grasos antes de la exposición a la radiación ionizante”, escriben los investigadores. “Argumentamos que concentraciones tan altas de alcanos de cadena larga son inconsistentes con algunas fuentes abióticas conocidas de moléculas orgánicas en el antiguo Marte”.
Próximos pasos e incertidumbres
La existencia de moléculas orgánicas en Marte ya está bien establecida. La pregunta clave ahora es si estos compuestos indican habitabilidad pasada o algo completamente distinto. El estudio actual destaca la necesidad de realizar más investigaciones para comprender mejor las vías de formación orgánica en Marte, cómo interactúa la radiación con el material orgánico en el ambiente marciano y si procesos abióticos previamente desconocidos podrían explicar la abundancia de alcanos.
El estudio refuerza la idea de que Marte alguna vez tuvo un entorno más favorable para la vida que el actual. También demuestra cuán compleja será la búsqueda de vida más allá de la Tierra, ya que distinguir entre los orígenes biológicos y no biológicos de los compuestos orgánicos requiere un análisis riguroso y la voluntad de reevaluar las suposiciones.




















