Un estudio encuentra que la metformina está relacionada con una mayor longevidad en las mujeres

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Un medicamento para la diabetes que existe desde hace décadas, la metformina, puede aumentar significativamente las posibilidades de que las mujeres vivan hasta los 90 años o más, según una nueva investigación publicada en el Journal of Gerontology: Medical Sciences. El estudio analizó datos de un estudio estadounidense a largo plazo de mujeres posmenopáusicas, que mostró que aquellas que tomaban metformina tenían un riesgo 30% menor de muerte antes de llegar a los 90 años que aquellas tratadas con sulfonilurea, otro medicamento común para la diabetes.

Los hallazgos clave del estudio

Investigadores de Estados Unidos y Alemania examinaron los registros de 438 mujeres: 219 tomaban metformina y 219 tomaban sulfonilurea. Si bien no es una prueba definitiva, los hallazgos sugieren que los efectos antienvejecimiento de la metformina pueden desempeñar un papel crucial en la prolongación de una longevidad excepcional. No se trata simplemente de controlar la diabetes; La metformina se considera cada vez más un geroterápico : un fármaco que puede ralentizar activamente los procesos de envejecimiento.

Por qué esto es importante: la ciencia del envejecimiento

El creciente interés en la metformina como tratamiento antienvejecimiento se debe a su capacidad para atacar múltiples vías biológicas relacionadas con el envejecimiento. Ha demostrado la capacidad de reducir el daño al ADN, promover la actividad genética beneficiosa e incluso mitigar los efectos del COVID prolongado y el desgaste cerebral. El contexto más amplio es que las poblaciones mundiales están envejeciendo y la búsqueda de formas de mantener la salud por más tiempo se está intensificando. La hipótesis de la gerociencia (la idea de que el envejecimiento es maleable y puede retardarse) sustenta esta investigación.

Advertencias e investigaciones futuras

El estudio, aunque prometedor, no está exento de limitaciones. Se basó en asignaciones de tratamiento existentes (los participantes no recibieron metformina o sulfonilurea al azar), lo que significa que no puede probar definitivamente causa y efecto como podría hacerlo un ensayo controlado aleatorio (ECA). El tamaño de la muestra también fue relativamente pequeño y no hubo ningún grupo de placebo.

Sin embargo, el período de seguimiento de 14 a 15 años del estudio (mucho más largo que el de la mayoría de los ECA) proporciona información valiosa sobre los efectos a largo plazo de la metformina. Los investigadores enfatizan que se necesitan más ECA para confirmar estos resultados. A pesar de esto, los hallazgos refuerzan los argumentos a favor de explorar la metformina como una herramienta potencial para extender la esperanza de vida humana y reducir las enfermedades relacionadas con la edad.

Conclusión

Esta investigación refuerza el creciente conjunto de evidencia que sugiere que el envejecimiento biológico no es fijo. La metformina se muestra prometedora como intervención que puede no sólo tratar la diabetes, sino también prolongar la longevidad saludable en las mujeres. A medida que la población mundial envejece, comprender intervenciones como ésta se vuelve cada vez más vital.