Una poderosa tormenta geomagnética G4 desató espectaculares auroras boreales en un rango geográfico inusualmente amplio el 19 de enero, cautivando a los observadores del cielo en lugares tan al sur como el suroeste de Estados Unidos y Europa central. El evento, provocado por una eyección de masa coronal (CME) que se originó a partir de una importante erupción solar X1,9, demuestra la rapidez con la que la actividad solar puede impactar la magnetosfera de la Tierra.
Evento solar rápido e impacto global
La CME chocó contra el campo magnético de la Tierra aproximadamente a las 2:38 p.m. EST (1938 GMT), menos de 24 horas después de ser expulsado del sol. Esta velocidad es notable, dada la distancia de 91 millones de millas entre los dos cuerpos. La intensidad de la tormenta fluctuó entre los niveles G1 y G4, creando una actividad auroral dinámica y prolongada. La Oficina Meteorológica del Reino Unido informó que se produjeron repetidas oleadas durante la noche cuando la CME pasó sobre la Tierra.
Este evento subraya el vínculo directo entre las erupciones solares y las perturbaciones geomagnéticas, que pueden alterar las operaciones de los satélites, las redes eléctricas y los sistemas de comunicación. Si bien no se informaron interrupciones importantes de inmediato, la posibilidad de que se produzcan tales impactos sigue siendo una preocupación durante las tormentas severas.
Avistamientos en múltiples continentes
Los informes de la aurora boreal llegaron desde regiones de latitudes medias:
- América del Norte: Los fotógrafos capturaron exhibiciones vibrantes en Nuevo México (32° de latitud), Virginia Occidental y Ontario, Canadá.
- Europa: Se observaron impresionantes auroras sobre Alemania, Hungría, Francia y los Países Bajos.
- Asia: También se documentaron vistas espectaculares en la provincia china de Heilongjiang.
El fotógrafo Greg Gage, que capturó imágenes desde Deming, Nuevo México, expresó su sorpresa al ver la aurora tan al sur y comentó que una CME G4 lo hizo posible. De manera similar, el astrofotógrafo aficionado Damian en Munich, Alemania, describió el evento como “absolutamente sorprendente e inolvidable”.
Condiciones inestables en curso
Aunque se espera que la actividad geomagnética disminuya gradualmente, los pronosticadores del clima espacial indican que las condiciones siguen siendo inestables. Esto significa que existe una probabilidad continua, aunque reducida, de ver otra aurora esta noche si las condiciones del viento solar siguen siendo favorables.
La velocidad con la que se desarrolló esta tormenta y su amplio alcance sirven como recordatorio de la capacidad del sol para influir dramáticamente en el medio ambiente de nuestro planeta. La vigilancia continua del clima espacial es crucial para mitigar posibles perturbaciones y apreciar la belleza de estos fenómenos naturales.




















