Dominio paleo-inuit de los mares árticos: asentamientos de 4.500 años de antigüedad encontrados en remotas islas de Groenlandia

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Los arqueólogos han descubierto pruebas de que el pueblo paleoinuit, uno de los primeros habitantes del Ártico, realizaba audaces viajes en aguas abiertas a remotas islas de Groenlandia hace tan solo 4.500 años. El descubrimiento desafía las suposiciones previas sobre los primeros patrones de movimiento del Ártico y destaca las sofisticadas habilidades marítimas de estas comunidades prehistóricas.

Las islas Kitsissut: un centro ártico vital

Los asentamientos están ubicados en las islas Kitsissut (también conocidas como Islas Carey), un pequeño grupo frente a la costa noroeste de Groenlandia. Estas islas se encuentran dentro de una polinia (un área de aguas abiertas rodeada de hielo marino) que proporciona acceso a recursos marinos críticos. Las comunidades inuit contemporáneas todavía utilizan Kitsissut para la caza de aves marinas, lo que llevó a los investigadores a investigar su importancia prehistórica.

Hallazgos arqueológicos confirman viajes repetidos

Un estudio reciente identificó casi 300 elementos arqueológicos en tres de las islas, con una concentración notable de 15 viviendas paleoinuit en la isla Isbjørne. Estas viviendas, marcadas con anillos de piedra que indican los cimientos de las tiendas con hogares centrales, datan de hace entre 4.000 y 4.475 años, según análisis de huesos de animales. Esto sugiere un patrón sostenido y deliberado de viajes repetidos entre el continente y las islas.

Como explica el arqueólogo Matthew Walls de la Universidad de Calgary: “Esta no es sólo una visita única… fue un lugar de regreso”. La alta concentración de viviendas descarta una deriva accidental; Se trataba de expediciones planificadas.

Navegando por aguas traicioneras

El viaje desde el continente de Groenlandia hasta Kitsissut cubre al menos 33 millas (53 kilómetros) a través de mar abierto conocido por vientos erráticos, niebla densa y fuertes corrientes. Un viaje así en un barco tradicional con estructura de madera y cubierto de piel habría durado aproximadamente 12 horas, lo que lo hacía excepcionalmente arriesgado. El momento sugiere que estos viajes ocurrieron durante el breve verano ártico, cuando las condiciones eran marginalmente más favorables.

Exploración impulsada por recursos

El principal impulsor de estos viajes arriesgados parece ser el acceso a las aves marinas de pico grueso y sus huevos, que se encuentran en enormes colonias en los acantilados de las islas. La ubicación de las viviendas directamente debajo de los sitios de anidación, junto con abundantes huesos de arao, lo confirma. La escala de los asentamientos sugiere expediciones a nivel comunitario más que partidas de caza aisladas.

Repensar los patrones de migración al Ártico

El descubrimiento replantea cómo los arqueólogos entienden el movimiento ártico temprano. Anteriormente, la región era vista como un corredor de migración entre Canadá y Groenlandia. Sin embargo, Kitsissut demuestra que estos primeros pueblos también desarrollaron una exploración del medio ambiente ártico dirigida y basada en recursos. Las islas no eran sólo un paso, sino un lugar de innovación en la adaptación marítima.

“Los arqueólogos han tendido a pensar en el área como una encrucijada… Pero Kitsissut se encuadra mejor como un lugar de innovación”. – Mateo paredes

La capacidad de los paleoinuit para navegar por estas aguas gélidas con tanta consistencia subraya su profundo compromiso con un estilo de vida marítimo y su dominio de la tecnología de las embarcaciones. Este hallazgo añade una nueva capa de complejidad a la historia de la resiliencia humana temprana frente a desafíos ambientales extremos.