Los primeros antepasados humanos pudieron haber caminado erguidos en Europa, no en África

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Nueva evidencia fósil sugiere que las primeras formas de caminar erguidos entre los homínidos pueden haber evolucionado en Europa, no en África, desafiando suposiciones arraigadas sobre los orígenes humanos. Un hueso de una pierna de 7,2 millones de años descubierto en Bulgaria muestra características anatómicas consistentes con el bipedalismo, anterior a los fósiles de homínidos más antiguos conocidos de África. Este descubrimiento plantea la posibilidad de que el camino evolutivo hacia caminar erguido comenzara en Europa, y que las migraciones posteriores a África impulsaran un mayor desarrollo.

El descubrimiento búlgaro: “Diva” y Graecopithecus

Los investigadores que excavaban en Azmaka, Bulgaria, han desenterrado un fémur notablemente bien conservado, apodado “Diva”, que data de hace 7,2 millones de años. La estructura del hueso sugiere un animal capaz de pararse y caminar sobre dos patas. El equipo asocia el fémur con Graecopithecus freybergi, una especie de simio poco conocida identificada previamente sólo a partir de fósiles de mandíbulas y dientes fragmentados.

Si bien el vínculo entre el fémur y el Graecopithecus es actualmente la explicación más plausible, los investigadores enfatizan la necesidad de más evidencia fósil para confirmar la asociación. La evidencia actual es “vaga”, como lo expresó un experto, y se basa en la interpretación de características en un solo hueso.

Por qué esto es importante: repensar la evolución humana

La narrativa estándar de la evolución humana sitúa a África como la cuna principal de la humanidad, donde el bipedalismo surgió antes de extenderse a otros lugares. Si se confirma, esta nueva evidencia reescribiría esa historia. Implica que los primeros homínidos pueden haber desarrollado una marcha erguida en Europa, posiblemente impulsados ​​por presiones ambientales, y luego emigraron a África, donde evolucionaron especies de homínidos posteriores.

Este cambio de comprensión no se trata sólo de la ubicación; se trata de fuerzas más amplias que dan forma a los orígenes humanos. Los cambios climáticos ocurridos entre hace 8,75 y 6,25 millones de años podrían haber desencadenado estas migraciones. También plantea preguntas sobre por qué evolucionó la bipedalidad en primer lugar, y si surgió por primera vez como una adaptación a la vida arbórea (que habita en los árboles), como sugieren algunas teorías.

El desafío de diagnosticar la bipedalidad

Identificar el bipedalismo en fósiles antiguos no es fácil. Muchas características que alguna vez se consideraron exclusivas de los caminantes erguidos se han encontrado desde entonces en simios de cuatro patas, lo que dificulta determinar el comportamiento locomotor a partir de huesos aislados. El fémur búlgaro muestra rasgos tanto bípedos como cuadrúpedos, lo que complica el análisis.

Los investigadores están elevando el listón de lo que constituye una evidencia definitiva de bipedalidad. Se necesitan más fósiles y estudios comparativos rigurosos para distinguir con seguridad entre características indicativas de caminar erguido y aquellas que podrían haber evolucionado para otros propósitos. El debate sobre el fémur del Sahelanthropus tchadensis, otro homínido primitivo con rasgos bípedos controvertidos, pone de relieve este desafío.

La hipótesis europea: investigación en curso

El equipo detrás del descubrimiento búlgaro había propuesto anteriormente que los pasos clave en la evolución de los homínidos ocurrieron en Europa, basándose en evidencia de las mandíbulas del Graecopithecus y de otro simio europeo, Danuvius guggenmosi. El fémur refuerza aún más esta hipótesis, pero está lejos de ser concluyente.

Hasta que surjan más fósiles y se aclaren las relaciones entre estos primeros simios y homínidos, la cuestión de dónde surgió por primera vez la bipedalidad permanece abierta. El descubrimiento búlgaro ha reavivado el debate, empujando a los científicos a reevaluar la evidencia existente y buscar nuevas pistas en el registro fósil.

El hallazgo sirve como recordatorio de que nuestra comprensión de los orígenes humanos está en constante evolución. Más investigaciones, en particular el descubrimiento de fósiles más completos, serán fundamentales para resolver este debate y pintar una imagen más precisa de nuestro pasado evolutivo.