Las colinas de chocolate: un paisaje único moldeado por la geología y el conflicto

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Las colinas de chocolate de la isla de Bohol en Filipinas son una de las formaciones geológicas más llamativas de la Tierra. Estos 1.776 montículos cónicos, cubiertos de hierba, cambian drásticamente de color con las estaciones: un verde exuberante durante los meses de lluvia (de febrero a mayo) y un distintivo marrón cacao durante la estación seca, lo que da nombre a las colinas.

Orígenes geológicos

Las colinas no son formaciones aleatorias; son mogotes : montículos empinados comunes en paisajes kársticos tropicales, donde el lecho de roca soluble crea sumideros y sistemas de cuevas. Los geólogos creen que las Colinas de Chocolate se formaron hace entre 2,6 millones y 11.700 años, probablemente al comienzo o justo antes de la última edad de hielo. El levantamiento tectónico expuso antiguos depósitos marinos y de coral, que la erosión luego esculpió en los montículos regulares en forma de cono que vemos hoy. La evidencia sugiere que existe una red de cavernas subterráneas debajo de las colinas, lo que aumenta su complejidad geológica.

Importancia cultural y mitos locales

Las Colinas de Chocolate tienen un profundo significado cultural para la población local. Si bien la ciencia explica su formación a través de procesos geológicos, las leyendas locales ofrecen explicaciones más coloridas. Una historia habla de una batalla de barro entre dos gigantes que crearon los montículos. Otro describe a gigantes horneando pasteles de barro bajo cáscaras de coco, que eventualmente se endurecieron en las colinas.

Una historia de conflicto y conservación

El gobierno filipino reconoció las Colinas de Chocolate como monumento geológico nacional en 1988, reforzando las protecciones en 1997. Sin embargo, los esfuerzos de conservación no han estado exentos de conflictos. Cuando las colinas fueron declaradas monumento natural a fines de la década de 1990, los agricultores, mineros y terratenientes locales protestaron por temor a restricciones a sus derechos de propiedad y medios de vida.

Estas tensiones escalaron hasta convertirse en enfrentamientos violentos entre el ejército y un grupo guerrillero que se autodenomina “Comando Chocolate Hills”. En 1999 estallaron dos conflictos armados que provocaron al menos diez muertes. Incluso hoy en día, equilibrar la preservación ambiental con las necesidades económicas locales sigue siendo un desafío: una propuesta de desarrollo turístico dentro de las colinas provocó protestas públicas en 2024, destacando la lucha en curso para conciliar el turismo, la conservación y los intereses comunitarios.

Las Colinas de Chocolate son un poderoso recordatorio de que incluso los paisajes naturales más extraordinarios pueden verse moldeados tanto por conflictos humanos como por fuerzas geológicas.

Las colinas son un testimonio tanto del poder de la naturaleza como de la compleja relación entre los humanos y su entorno.