Una nueva vacuna experimental, administrada mediante aerosol nasal, ha demostrado una protección de amplio espectro contra virus, bacterias y alérgenos en ratones de laboratorio. El estudio, publicado en Science el 19 de febrero, sugiere un camino potencial hacia una vacuna “universal” capaz de defenderse contra una amplia gama de amenazas respiratorias.
Cómo funciona la vacuna de manera diferente
Las vacunas tradicionales se centran en entrenar al sistema inmunológico adaptativo para que reconozca antígenos específicos, marcadores únicos de patógenos. Sin embargo, este enfoque es vulnerable a mutaciones, en las que el antígeno cambia, lo que hace que la vacuna sea menos eficaz. La nueva vacuna adopta un enfoque diferente: activa tanto el sistema inmunológico adaptativo como el innato.
El sistema inmunológico innato es una defensa genérica de primera línea que responde rápidamente a un amplio espectro de microbios. El equipo detrás de esta vacuna buscó aprovechar este poder imitando las señales de la vacuna contra la tuberculosis (BCG), que ya desencadena ambos tipos de inmunidad.
Hallazgos clave en ratones
Los investigadores descubrieron que los ratones que recibieron tres dosis del aerosol nasal (llamado GLA-3M-052-LS+OVA) durante tres semanas mostraron protección contra:
- SARS-CoV-2 (el virus que causa el COVID-19) y otros coronavirus
- Las bacterias Staphylococcus aureus y Acinetobacter baumannii
- Un alérgeno de los ácaros del polvo doméstico.
Los ratones vacunados mostraron una reducción de la inflamación pulmonar, la pérdida de peso y la mortalidad cuando se expusieron a estas amenazas, en comparación con los ratones no vacunados. En particular, la respuesta inmune innata preparada también aceleró el desarrollo de una respuesta inmune adaptativa dirigida.
Por qué esto es importante
Esta investigación representa un cambio en la estrategia de vacunas. Si bien los antígenos altamente conservados pueden atacar múltiples cepas dentro de una familia de virus, este método evita por completo la necesidad de reconocimiento de antígenos específicos.
Las implicaciones son significativas: una vacuna universal podría simplificar los esfuerzos de salud pública, reducir la necesidad de vacunas anuales contra la gripe y potencialmente ofrecer protección contra patógenos emergentes antes de que se desarrollen vacunas específicas.
Aún se necesitan ensayos en humanos
El estudio actual se realizó en ratones y es esencial realizar más investigaciones para determinar la seguridad y eficacia en humanos. Si bien los resultados son prometedores, trasladarlos a la aplicación humana requerirá ensayos clínicos rigurosos.
“Se trata de una investigación realmente apasionante”, afirmó Daniela Ferreira, profesora de la Universidad de Oxford. “Podría cambiar la forma en que protegemos a las personas de la tos común, los resfriados y otras infecciones respiratorias” si se confirma en estudios en humanos.
El camino hacia una vacuna universal sigue siendo largo, pero este estudio proporciona una prueba de concepto convincente, destacando un enfoque novedoso con el potencial de revolucionar la medicina preventiva.





















