Los paleontólogos han reescrito la historia de los dinosaurios en Europa, confirmando que los dinosaurios con cuernos (ceratopsianos) eran mucho más comunes en el continente durante el período Cretácico Superior (hace aproximadamente 100-66 millones de años) de lo que se creía anteriormente. El descubrimiento resuelve un misterio de larga data sobre los fósiles desaparecidos y revela una imagen más conectada de la migración de los dinosaurios a través del hemisferio norte.
El enigma de los ceratopsianos desaparecidos
Durante décadas, los fósiles de ceratopsianos (el grupo que incluye Triceratops y especies relacionadas) se encontraron abrumadoramente en Asia y América del Norte, y en Europa sólo aparecieron restos escasos y debatidos. Esta ausencia creó una brecha en la comprensión de cómo se propagaron estos dinosaurios: la ruta más lógica para que llegaran a América del Norte habría sido a través de Europa, pero el registro fósil no lo respalda.
La clave para resolver este enigma radica en reexaminar los fósiles existentes, particularmente Ajkaceratops de Hungría, descrito por primera vez en 2010. Las interpretaciones iniciales no fueron claras, y algunos científicos lo clasificaron como un primo lejano de Iguanodon en lugar de un verdadero dinosaurio con cuernos.
Nuevas pruebas y reclasificaciones
Utilizando tomografías computarizadas avanzadas y análisis evolutivos detallados, investigadores dirigidos por la profesora Susannah Maidment del Museo de Historia Natural de Londres y la Universidad de Birmingham han identificado de manera concluyente a Ajkaceratops como un ceratopsiano. Aún más sorprendente, descubrieron que otras especies de dinosaurios previamente categorizadas como rabdodóntidos (un tipo de ornitópodo) eran en realidad ceratopsianos mal identificados.
“Cuando sólo tienes pequeñas partes del esqueleto, puede resultar bastante difícil saber qué es qué”, explica el profesor Maidment. Las características compartidas entre los ceratopsianos y otros dinosaurios herbívoros dificultaron la identificación, lo que llevó a décadas de clasificación errónea.
Implicaciones para la migración de dinosaurios
La confirmación de ceratopsianos en Europa llena un vacío crítico en la comprensión de cómo estos dinosaurios se desplazaron a través de los continentes. El estudio sugiere que durante el período Cretácico, Europa sirvió como un puente terrestre entre Asia y América del Norte, permitiendo a los dinosaurios “saltar de isla en isla” a través de las masas de tierra fragmentadas de la cuenca central europea.
Los investigadores señalan que los dinosaurios eran capaces de cruzar cuerpos de agua, como lo demuestran los fósiles de especies como Allosaurus encontrados en ambos lados del naciente Océano Atlántico. Esto sugiere que incluso distancias relativamente cortas entre islas habrían sido transitables para algunas especies.
Cuestionando los supuestos existentes
Este descubrimiento obliga a los paleontólogos a repensar suposiciones anteriores sobre los ecosistemas antiguos en Europa. La presencia de ceratopsianos sugiere un mundo de dinosaurios más complejo e interconectado de lo que se imaginaba anteriormente, con dinosaurios con cuernos escondidos a plena vista durante décadas bajo clasificaciones incorrectas.
El estudio enfatiza la importancia de volver a analizar el material fósil existente con técnicas modernas, ya que incluso los especímenes incompletos pueden contener la clave para reescribir la historia evolutiva. Los hallazgos han sido publicados en la revista Nature, lo que marca un cambio significativo en nuestra comprensión de la distribución de los dinosaurios y los patrones de migración.




















