Las águilas reales de Nevada enfrentan una rápida disminución en el mortal ‘vórtice de la muerte’

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Las poblaciones de águila real en Nevada están cayendo en picado, y se está desarrollando una tendencia particularmente alarmante en Dry Lake Valley, una región que ahora los biólogos de vida silvestre denominan “vórtice de la muerte”. A pesar de las suposiciones anteriores de estabilidad en todo el estado, nuevos datos de seguimiento revelan una disminución preocupante del 10% desde 2014, lo que genera temores de pérdidas aceleradas. La situación es crítica porque las águilas reales se reproducen lentamente, lo que dificulta que las poblaciones se recuperen de caídas significativas.

El misterio de la disminución de la población

Investigadores dirigidos por Joe Barnes del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU. han estado rastreando las águilas reales de Nevada utilizando mochilas equipadas con transmisores. Este esfuerzo fue un desafío y requirió capturas nocturnas para evitar la detección por parte de aves muy cautelosas. Los datos recopilados de 43 adultos (30 de los cuales han muerto desde entonces) y polluelos marcados han revelado una tendencia inquietante: si bien los territorios parecen ocupados, las aves mueren constantemente y son reemplazadas por otras que migran desde otros lugares. Esta rotación constante enmascara la verdadera magnitud de la disminución de la población en las encuestas estándar.

Múltiples amenazas convergen

La causa no es un solo factor; más bien, es una confluencia de presiones. Los incendios forestales, las sequías prolongadas, las colisiones con líneas eléctricas y el envenenamiento por plomo contribuyen a la mortalidad de las águilas. Para agravar el problema, un virus reciente diezmó las poblaciones de conejos, la principal fuente de alimento de las águilas, lo que provocó una hambruna generalizada. El estrés de estas condiciones incluso ha provocado que las águilas dejen de reproducirse durante años, exacerbando el declive.

Pérdida de hábitat y desarrollo energético

Para agravar la crisis, los proyectos de energía solar en expansión están invadiendo el hábitat vital de las águilas. Un campo solar planificado de 104 kilómetros cuadrados en Dry Lake Valley representa una amenaza importante si no se gestiona con cuidado. La rápida conversión de tierras para el desarrollo energético, si se realiza sin consideraciones ecológicas, puede tener impactos locales devastadores en la vida silvestre.

El futuro sigue siendo incierto

A pesar del sombrío panorama, algunas águilas persisten ante las duras condiciones. Estudios recientes muestran un comportamiento de cortejo mínimo, presas escasas y vegetación extremadamente seca, pero las aves permanecen. Queda por ver si podrán adaptarse o si el “vórtice de la muerte” se cobrará más víctimas.

“Existe un 2 por ciento de posibilidades de que todos estén felices y sanos, pero un 98 por ciento de probabilidades de que estén disminuyendo, y es una disminución bastante fuerte”. — Joe Barnes, Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU.

Esta situación subraya la urgencia de abordar las múltiples amenazas a los superdepredadores en ecosistemas frágiles. Las águilas reales de Nevada sirven como una cruda advertencia: cuando convergen múltiples factores estresantes, incluso las especies más resilientes pueden enfrentar un rápido colapso.