La industria no tardó mucho en reescribir su propia historia. Sinners de Ryan Coogler, estrenada en 2025, irrumpió en los Premios de la Academia de 2026 con la asombrosa cifra de 16 nominaciones. Ese número rompe el récord de décadas, superando a todos los clásicos anteriores.
El dominio de la película no se trataba sólo de cantidad. Reclamó asentimientos en las categorías más importantes. Mejor película. Mejor Director, atribuido al propio Coogler. Mejor Guión Original, también Coogler. Michael B. Jordan tomó la delantera en Mejor Actor. Delroy Lindo y Wunmi Mosaku completaron el reparto secundario. Fue una victoria que pareció inevitable desde el momento en que se anunciaron las nominaciones.
¿Quién ostentaba el título ante los pecadores?
Durante mucho tiempo, el límite máximo de nominaciones se mantuvo en 14. Ese listón lo estableció por primera vez Eva al desnudo en 1950. El giro icónico de Bette Davis en ese drama la convirtió en una contendiente histórica, pero no estuvo sola por mucho tiempo. Titanic de James Cameron igualó esa marca casi cincuenta años después, en 1997. La La Land de Damien Chazelle igualó la cuenta en 2016.
Durante años, tres películas compartieron el trono. Ahora sólo uno lo sostiene.
El club de las 13 nominaciones
Debajo del nivel de 14 nominaciones se encuentra un grupo numeroso de películas que recibieron 13 nominaciones al Premio de la Academia. Estas películas definen épocas del cine, desde la época dorada de Hollywood hasta los éxitos de taquilla modernos.
Lo que el viento se llevó (1939) encabeza este grupo. Sigue siendo una piedra de toque cultural, a pesar de su complicado legado. Le siguió De aquí a la eternidad (1953), consolidando su lugar en la historia del drama militar. Luego vino Mary Poppins (1964), demostrando que los musicales podían competir con los dramas serios.
Las décadas de 1960 y 1990 vieron un aumento en las películas con altas nominaciones. ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966) puso en primer plano un intenso drama psicológico. Forrest Gump (1994) capturó el espíritu de la época de una nación cambiante. Shakespeare in Love (1998) cambió el guión de piezas de época.
El nuevo milenio trajo fantasía y espectáculo. El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo (2001) demostró que la fantasía épica puede dominar los Oscar. Chicago (2002) devolvió el musical de máquina de discos a la pantalla grande. El curioso caso de Benjamin Button (2008) mostró el poder de los efectos visuales. La forma del agua (2017) le dio a Guillermo del Toro su primera nominación a Mejor Película.
Los últimos años han sumado dos títulos más a este grupo. Emilia Pérez (2024) causó sensación con su narración única. Una batalla tras otra (2025) completó la lista con otra buena actuación.
¿Por qué es importante el número?
Las nominaciones son una métrica del respeto de la industria. Señalan por qué películas los estudios hicieron más campaña















