Baikonur lanza su tripulación habitual

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La partida

Martes por la mañana. Polvo que se eleva desde Kazajstán. La nave espacial Soyuz despegó de Baikonur con tres humanos a bordo. Anil Menon de la NASA voló por primera vez. Es nuevo en esto. ¿Pyotr Dubrov y Anna KikINA? Veteranos. Ya han estado allí dos veces. Conocen la rutina. Menon probablemente sintió las fuerzas G presionándolo contra el asiento como una mano gigante. Esa sensación nunca es más fácil, ¿verdad?

Se dirigen directamente a la Estación Espacial Internacional. Espera allí arriba, en silencio y zumbando con aire reciclado. La misión dura aproximadamente ocho meses. Lo suficientemente largo como para sentirte solo, lo suficientemente corto como para no perder la cabeza. Al menos, ese es el plan. No volverán a ver la Tierra desde la distancia hasta abril de 2027.

¿Qué viene después?

Ocho meses es un parpadeo en el tiempo geológico pero una eternidad para tus rodillas.

Menon entra en una pequeña cápsula de metal y de repente se convierte en un viajero espacial habitual. Dubrov y Kikina regresan a su oficina sobre las nubes. Allá arriba todo sigue igual. Ciencia, ejercicio, mirar por la ventana mientras todo lo demás te mira con desprecio. Aún no hay grandes anuncios. Sólo el ritmo constante de la vida en órbita. Nos comunicaremos nuevamente más tarde. Hasta entonces, flotan.