George Gaylord Simpson no era sólo alguien que miraba huesos viejos. Él es el hombre que dio forma a nuestra comprensión de la velocidad y la forma de la evolución. Nacido en Chicago el 16 de junio de 1902, finalmente asistió a la Universidad de Yale y obtuvo un doctorado. Esto es más que un simple trampolín académico. Esta es la base del libro de texto para una carrera que reescribiría los libros de texto.
Murió el 6 de octubre de 1984 en Tucson, Arizona. Pero su trabajo no desapareció con él.
La mayor contribución de Simpson fue proporcionar un reloj para la teoría de la evolución. El debate se centró principalmente en si se produce la evolución. la cuestión era “cómo” y “cuándo”. Ayudó a construir la “síntesis moderna” que combinaba la selección natural darwiniana con la genética mendeliana. Demostró que la evolución no siempre es lenta y constante. A veces puede haber picos repentinos.
“Las principales características de la evolución no son aleatorias. Siguen patrones que podemos clasificar.”
Esta idea provino de su detallada clasificación de los mamíferos. Estudió cuidadosamente su desarrollo. El sistema que creó sigue siendo el estándar hoy en día. Esto es más que una simple lista. Es una hoja de ruta que muestra cómo las especies divergen, cambian y sobreviven.
Su investigación sobre la migración intercontinental fue igualmente importante. Estudió cómo las especies animales migraban a través de continentes en el pasado geológico. Los mamíferos sudamericanos fueron su foco especial. Siguió su viaje. Mostró cómo el aislamiento y los puentes terrestres moldearon su ADN. No se trata sólo de adónde van. Por eso las cosas han cambiado desde que llegaron allí.
Su libro codifica estas ideas. Tempo and Mode in Evolution (1944) es un texto básico. Se analiza el ritmo del cambio evolutivo. El significado de la evolución (1949) y Las características principales de la evolución (1953) ampliaron su teoría. Principios de Taxonomía Animal (1961) sintetizó su sistema de clasificación.
Simpson demostró que la paleontología es más que una simple ciencia descriptiva. Fue predictivo. Puede explicar cómo funciona la vida. Nos dio las herramientas para interpretar el pasado correctamente. Esto es importante hoy. Mientras enfrentamos rápidos cambios ambientales, comprender los patrones históricos de migración y adaptación es más importante que nunca. Todavía usamos sus mapas.