Un pequeño estudio en etapa inicial está causando sorpresa, y no solo por el método. Investigadores en China descubrieron que los trasplantes de microbiota fecal, a menudo denominados “pastillas para la caca”, en realidad pueden ayudar a los adultos con insomnio crónico a dormir más.
Es un enfoque poco convencional. Pero si los datos se confirman, podrían agregar una herramienta biológica a un conjunto de herramientas dominado por las pastillas para dormir y la terapia.
El estudio: cómo se probaron las “pastillas para la caca”
En la investigación participaron 80 adultos (hombres y mujeres) de siete hospitales de China. Para mantener limpios los datos, los investigadores excluyeron a los participantes con migrañas, apnea del sueño u otros problemas de salud que pudieran enturbiar los resultados.
Los participantes se dividieron en dos grupos.
Un grupo consiguió el verdadero negocio. Primero, tomaron antibióticos durante dos días para eliminar algunas de las bacterias intestinales existentes, un proceso conocido como hacer borrón y cuenta nueva. Luego, tragaron 60 cápsulas que contenían bacterias intestinales de donantes sanos. Estos donantes fueron seleccionados específicamente por tener buen sueño. Las bacterias se aislaron de muestras de heces. Dos semanas después, recibieron una inyección de refuerzo de 20 cápsulas más.
En su lugar, el grupo de control tomó pastillas de placebo. Sin antibióticos. Sin microbios donantes.
Los resultados: la eficiencia del sueño se disparó
El equipo utilizó polisomnografía (una prueba de laboratorio que monitorea las ondas cerebrales, los movimientos oculares, la frecuencia cardíaca y la respiración) para medir el sueño.
La diferencia fue marcada.
Para el grupo FMT, la eficiencia del sueño saltó del 79% al 93% un mes después del tratamiento. La eficiencia del sueño mide cuánto tiempo pasas dormido versus cuánto tiempo estás simplemente acostado en la cama.
¿El grupo placebo? Su eficiencia apenas se movió. Pasó del 85% al 87%, lo que es estadísticamente insignificante.
Además de quedarse dormido, el grupo tratado también se despertaba con mucha menos frecuencia. El tiempo pasado despierto después de quedarse dormido se redujo de 79 minutos a 17 minutos. En el grupo de placebo, ese tiempo en realidad aumentó de 37 a 43 minutos.
Estos beneficios no estaban sólo en los datos de laboratorio. Los participantes informaron dormir mejor en cuestionarios que oscilaron entre dos y seis meses después del tratamiento.
¿Por qué es importante el intestino para dormir?
Los hallazgos se alinean con una creciente investigación que sugiere que el microbioma intestinal desempeña un papel en la regulación del ciclo de sueño-vigilia.
El intestino y el cerebro están en constante comunicación. Los microbios intestinales producen sustancias químicas que viajan a través del torrente sanguíneo hasta el cerebro. Estas sustancias químicas pueden influir en la inflamación, las respuestas al estrés y el reloj interno del cuerpo.
“Las comunidades microbianas en otras partes del cuerpo… también pueden influir en la regulación del sueño a través de vías inmunes, metabólicas y neuronales”. — Kenji Hashimoto, Universidad de Chiba
Si cambias ciertos microbios, cambias las sustancias químicas que producen esos microbios. Ese cambio puede alterar la barrera intestinal y extenderse al cerebro, cambiando la forma de dormir. O, por el contrario, dormir mal puede dañar tu microbioma. ¿Qué viene primero? El estudio insinúa que el trasplante reformó el microbioma, aumentando algunos tipos de bacterias y disminuyendo otros.
Seguridad y efectos secundarios
A primera vista, el procedimiento parece seguro. En el grupo FMT, 37 de 40 participantes no experimentaron ningún efecto secundario.
Los tres que sí informaron problemas leves: náuseas y fiebre temporal.
Compare eso con el grupo de placebo, donde no se informaron efectos secundarios, pero tampoco hubo beneficios para dormir.
Las advertencias: por qué todavía no puedes hacer esto en casa
No asaltes el baño de tu vecino todavía.
Varios expertos señalan que esto es una prueba de concepto, no una receta. El estudio fue pequeño. Se limitó a adultos relativamente sanos en un país. Es posible que los resultados no se traduzcan ampliamente en diferentes grupos demográficos o en poblaciones de mayor edad con múltiples comorbilidades.
También hay lagunas técnicas.
- Tiempo: El sueño solo se midió una vez después del tratamiento. No sabemos si los efectos se estabilizan o desaparecen más adelante.
- Interferencia de antibióticos: Los participantes tomaron antibióticos antes del trasplante. ¿Fueron las bacterias del donante o la limpieza con antibióticos lo que marcó la diferencia? Los expertos dicen que no está claro qué parte del beneficio proviene únicamente de los microbios versus el proceso de eliminación.
- Predictores: No todos respondieron. Aquellos que no parecieron diferir en su microbioma después del tratamiento, pero sí en lo que comenzaron. Sus bacterias intestinales de referencia podrían determinar si la píldora funciona para usted.
“Estos resultados deben considerarse como una prueba prometedora de… en lugar de una confirmación de que el FMT está listo.” —Kenji Hashimoto
Algunos investigadores desearían que el estudio hubiera rastreado los marcadores químicos específicos producidos por los microbios antes y después. Sin eso, el mecanismo biológico sigue siendo una especie de caja negra.
El veredicto
El Dr. David Gozal, especialista en sueño de la Universidad Marshall que no participó en el estudio, calificó los hallazgos como alentadores. Pero es cauteloso.
Por ahora, el trasplante de microbiota fecal sigue siendo un enfoque experimental. No es algo para el tratamiento de rutina del insomnio.
“El FMT sigue siendo un enfoque experimental… no algo que deba utilizarse fuera de estudios clínicos cuidadosamente controlados”. —Harriët Schellekens
Hasta que ensayos más grandes confirmen la seguridad y eficacia en diversos grupos, estas “pastillas para la caca” permanecerán firmemente en el laboratorio de investigación. Son una mirada fascinante a cuán profunda es realmente la conexión entre el intestino y el cerebro. Pero no están listos para el horario de máxima audiencia.





















