El origen y la lógica sanitaria de la sauna finlandesa

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Las saunas son omnipresentes en los gimnasios y clubes de salud modernos, y muchos hogares optan por unidades compactas. Sin embargo, es probable que la práctica sea anterior a estos espacios comerciales durante milenios. Heródoto documentó un ritual similar entre los escitas de Eurasia central. Arrojaron agua y semillas de cáñamo sobre piedras calientes para generar un vapor embriagador.

Los finlandeses, sin embargo, transformaron este concepto en una tradición nacional. Construyeron recintos de madera cerca de los lagos. En el interior, había piedras planas apiladas en estantes sobre un hoyo de leña. Una vez que las piedras estuvieron calientes, los bañistas arrojaron agua sobre ellas. El vapor resultante llenó la cabaña.

Durante la sesión, los participantes se golpeaban la piel con ramas. Esto provocó enrojecimiento y hormigueo. Luego vino el shock. Se sumergían en agua fría o rodaban en la nieve durante el invierno.

Se pensaba que los cambios extremos de temperatura corporal tenían un efecto beneficioso sobre la función circulatoria.

Este ciclo de calor y frío se dirige al sistema cardiovascular. El cuerpo reacciona al choque térmico ajustando el flujo sanguíneo. No se trata sólo de relajación. Es un estresor fisiológico. La ciencia moderna continúa estudiando estos efectos. Los finlandeses sabían que la rutina funcionaba. No necesitaban una revista revisada por pares para demostrarlo. Sólo necesitaban piedras, agua y aire frío.